La “mala” educación

Ayer tuve la ocasión de charlar con una amiga que está cursando el Master en Secundaria y me comentaba un poco apurada lo que estaba experimentando en clases. “Mezcla de motivación y decepción”.
Recordemos que este título es habilitante para la docencia en secundaria, lo que antiguamente se conocía como el Curso de Adaptación Pedagógica o C.A.P. Y que, desde hace unos años (Curso 2009/12010), se imparte en las universidades como una enseñanza de posgrado, en concreto un Máster Universitario. Como se puede comprender, esto tiene una serie de implicaciones y la primera de ellas es que hay que pasar por esta formación para trabajar como profesor o profesora en cualquier instituto, lo que supone un importante monopolio en la demanda. Significa ésto que al Máster en Secundaria no le van a faltar matriculados y matriculadas, que va a ser una enseñanza “rentable” y duradera mientras la normativa así lo establezca. Pero, ¿y la calidad de la formación? ¿ha aumentado? ¿se mantiene? ¿está a debate? Nada de esto hará falta a este oportunista sistema como no le hace faltan clientes a un chiringuito bien situado en la playa, mientras haya bañistas, habrá demanda.
board-1672403_1920Hay un punto importantísimo que no se debe ignorar, se trata de un curso obligatorio para la docencia secundaria, el bachillerato, la formación profesional reglada y los idiomas, por lo que se espera que el equipo pedagógico que lo imparte sea de una calidad excepcional si lo que se quiere es aportar un poco de ejemplo. Pues bien, ahí es donde dejo mi crítica. El cuidado y el esmero que requiere este curso, choca con la privilegiada posición de que goza como llave para el ejercicio profesional de una ocupación muy valorada socialmente. Por tanto, las universidades deberían ir aplicando los criterios de calidad en la enseñanza a estos “buques insignia”. Pues, los estudiantes y las estudiantes de este posgrado se encuentran en clase con un elenco amplísimo de profesorado mayoritariamente de las ramas de la didáctica, organización escolar y psicología, y algunos de ellos son unos pésimos docentes, que aburren a cualquiera con sus planteamientos pasados de teoría y rebosantes de filosofía y carentes de toda conexión con la realidad, con la práctica docente y con elementos de aprendizaje más concretos. Metodología que ejemplifica a las personas participantes pero en sentido contrario, es decir, lo que no hay que hacer nunca en un aula para no dormir a las piedras. Y es que, muchas de estas personas -que no realizan una labor de calidad-, no han pisado en su vida el aula de un instituto más que como alumnos y alumnas en sus etapas obligatorias, desconociendo completamente el contexto de enseñanza/aprendizaje, ignorando los elementos que condicionan esta relación y obviando las cuestiones formales que marcan estas etapas formativas. Profesorado universitario que se presentan diciendo que ellos van a tratar de hacer las clases lo menos aburridas posibles y que a la media hora están leyendo unas fotocopias con tono de voz monocorde sin considerar que la hora de la tarde es bastante peligrosa para esta aventura.
Yo no soy un experto en didáctica y estas cosas, pero la lógica y los años me van dictando cuestiones muy básicas que sí se pueden arreglar en estos ámbitos. Una de ellas debe ser la restricción al mínimo del personal que imparte el máster sin experiencia previa en este tipo de enseñanzas (secundaria, bachillerato, formación profesional o idiomas). De este modo se facilitará que los contenidos que se imparten dispongan de los elementos que después se van a encontrar en las aulas.
Por último, recomendaría un exceso de celo a la hora de elegir a los profesores por su metodología, tratando de evitar a todas aquellas personas que tengan alguna característica como tono monocorde, abuso de la lectura, etc.
Está más que claro que mejorar la sociedad pasa por regenerar el sistema educativo y esto no se puede conseguir con un sistema de formación del profesorado mediocre que supone una continuidad del sistema de enseñanza superior con sus luces y sus sombras. Para que el alumnado de secundaria disponga de motivación, es imprescindible la mejora de la calidad de la enseñanza de sus profesores y profesoras.

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